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viernes, 5 de junio de 2009

No se metan en su camino: Kobe acaba con la Magia de orlando


LOS ÁNGELES -- Kobe Bryant fue el primero. Normalmente no es el primero en levantarse del banco y entrar en la cancha antes del partido, pero en el Juego 1 de las Finales de la NBA, no podía esperar. El resto de Los Angeles Lakers y el Orlando Magic hacían tiempo sobre la línea de banda, esperando que ABC les diera la señal de que el comercial había terminado y era tiempo de arrancar. Bryant esperaba impacientemente sobre el logo del trofeo Larry O´Brien en el medio de la cancha del Staples Center, aguardando ansioso que empezara el partido.


Tiene tantas cosas en juego, y las mismas han sido enumeradas tantas veces por la infinita cobertura mediática que Kobe no se molestó en volver a mencionarlas.


"Es un poco de todo", dijo. "Es mucha motivación. Mucha motivación. La estoy usando toda en este momento".


Está tan intratable que sus hijas lo han rebautizado "Grumpy", por el enanito gruñón de Blancanieves. Uno de los empleados de los Lakers lo encontró en el gimnasio antes del partido, por lo general un momento propicio para intercambiar unas pocas palabras de cortesía, pero en seguida interpretó el humor de Bryant y no dijo una palabra. Quienes suelen pasar mucho tiempo con él dicen que nunca lo habían visto tan concentrado durante tanto tiempo. La última vez que sonrió frente a los medios estos últimos días fue el jueves por la noche, cuando, irónicamente, estaba discutiendo la seriedad de su persona.


Pero no lloren por su familia ni por sus compañeros de trabajo. Mejor apiádense del Orlando Magic, que pagó el precio de la batalla de Bryant ante los grandes nombres del pasado en una victoria por 100-75 para los Lakers en el primer juego de la serie.


La producción de 40 puntos, ocho rebotes y ocho asistencias de Kobe fueron similares a los numeritos que LeBron James registró en ante el Orlando Magic en las finales de la Conferencia Este, sólo que Bryant tiene otros compañeros listos para responder al desafío.


Los Lakers finalmente entraron en ritmo. Ganaron tres partidos consecutivos por primera vez en los playoffs. Éste fue su 96° partido de la temporada, y en lugar de ponerse fastidiosos entre sí como los niños en el asiento trasero del coche en un viaje largo, parecen estar aprendiendo el uno del otro, como si hubieran estado en un retiro corporativo.


"A medida que mejora nuestra camaradería afuera de la cancha, empezamos a empujarnos más en el campo de juego", dijo Lamar Odom, quien volvió a estar activo y computó otro doble-doble con 11 puntos y 14 rebotes.


Pau Gasol anotó 16 con siete aciertos en 12 intentos --el único otro jugador de L.A. que anotó en dos dígitos una noche en la que las contribuciones de los otros jugadores se centraron en la defensa, para limitar al Magic a una efectividad del 29.9 por ciento, superándolos 55-41 en rebotes y asfixiando a Dwight Howard para limitarlo a un gol de campo en seis intentos.


Kobe se encargó de anotar.


Es difícil enmarcar el juego de Bryant en base a sus propios parámetros, "Kobe siendo Kobe", porque en su ilustre carrera nunca había anotado 40 puntos en un juego de Finales.


Durante los primeros tres cuartos del Juego 1 el jueves por la noche anotó 36 puntos en 33 minutos de acción, convirtiéndose en el primer jugador en anotar más de 35 puntos en menos de 35 minutos desde que Michael Jordan anotó 39 en 34 en las Finales de 1992.


Esto tiene mucho más que ver con Jordan, Shaq y Magic que con Howard y Hedo Turkoglu, o si Jameer Nelson debería haber jugado o no.


No sólo tiene que ganar un campeonato, tiene que jugar bien. En el pasado, no ha dado lo mejor de sí en Finales, ya hemos mencionado que ninguno de los nueve partidos de playoffs en los que anotó 40 puntos tuvieron lugar en una serie de campeonato. Quería asegurarse de dejar su estampa en el juego.


Los Lakers recurrieron a él temprano en el bloque ante Courtney Lee. Pusieron a Lee y a Howard en el pick-and-roll. Aislaron a Kobe en el ala.


Intentó nueve tiros en el primer cuarto y acertó solamente tres, una de las razones por las cuales el Magic logró una ventaja de 24-22 a pesar de no estar jugando demasiado bien.


Pero Bryant se acomodó en la cancha y acertó seis de sus nueve intentos en el segundo cuarto para poner a los Lakers 10 arriba. Marcó otros 18 en el tercer cuarto.


Tantas ganas tenía de ganar que cuando Derek Fisher recuperó un balón sobre el perímetro Kobe volvió corriendo hacia él, se paró y lo pidió aunque Fisher ya había pasado mitad de cancha, hasta que cayó en la cuenta de que Fisher necesitaba que cruzara la línea para efectuar el pase. Cuando tuvo el balón en sus manos esquivó a Mickael Pietrus y aceleró hacia el aro para clavar una bandeja.


"Tenía la pista", dijo el entrenador de los Lakers, Phil Jackson. "Encontró el ángulo de lo que quería hacer en la cancha y así continuó en la segunda mitad, llevó el partido por donde él quería".


En un momento giró sobre Pietrus, acertó un tiro en salto, le cometieron falta, e hizo una mueca de gárgola a lo Dirk Nowitzki.


"Le tengo tantas ganas", dijo Bryant. "Eso es todo. Lo deseo mucho. Simplemente pones todo lo que tienes en el partido y las emociones fluyen".


Hablando de fluir, los Lakers tendrán que hacer lo que Bryant recomendó bastante gráficamente durante las Finales del año pasado y tirar la cadena.


El próximo partido ya no será el primero del Magic en las Finales. Parecían novatos, y terminaron luciendo como uno de los tantos equipos nuevos en el lado equivocado de la balanza ante los veteranos de las Finales (quienes ya han ganado 10 de sus últimos 12 partidos de apertura en esta instancia ante un equipo novato). Anotarán varios triples, Howard tendrá sus volcadas, y Stan Van Gundy tal vez se decida sobre Nelson o Rafer Alston, quienes dividieron minutos de forma pareja el jueves por la noche.


Es Orlando el que debe hacer los ajustes, claro, pero por el momento Bryant parece ser el Terminator, lo que significa que no será detenido hasta el final de la película.

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